Descripción:
El recorrido que a continuación explicamos es largo pero de indescriptible
belleza paisajística y de una panorámica enorme en todo
el trayecto, siempre con el río Segura a nuestra derecha, abajo.
En la Graya inciamos el camino por la propia carretera, sentido Marchana;
las vistas que vamos dejando a espaldas nuestras, a medida que ganamos
altura, son inmejorables. En el cruce siguiente tomaremos la izquierda
dirección Nerpio. Merece la pena pararnos un rato en el mirador
de La Borriqueta, balcón de La Graya, desde donde divisaremos
todo el valle del Segura, atalaya de Paules, Ardal y el pueblo de Yeste
a lo lejos, con su pequeña ermita de San Bartolomé en
lo alto del cerro.
Encima del mirador, al Sur, podemos visitar un importante poblado ibérico
y una Necrópolis, ambos en La Molata (nombre debido a su parecido
con una muela), hoy bastante saqueado pero curioso por su ubicación
tan estratégica. A la derecha del peñón hay una
vía de acceso en perfecto estado, esculpida en la propia piedra.
Continuaremos subiendo en busca de la aldea de Peras, hoy abandonada,
pero que aún mantiene el recuerdo vivo; el sonido de la fuente,
el olor a pan recién sacado del horno y el crujir de la leña
de carrasca ardiendo lentamente, con un puchero lleno de andrajos a
su resguardo. Me pregunto si la sociedad actual, creada a conciencia,
o a inconsciencia, nos ha dado o nos ha quitado...
Sabina centenaria
Volveremos de nuevo a la carretera y coronaremos La Sierra de Lagos
para dar vistas al Valle del Taibilla y aldea de Las Fontanillas, aunque
nada mas comenzar la bajada encontraremos un carril que cogeremos a
la derecha y que por el Cortijo de Quijano, también hoy abandonado,
nos colocaremos enseguida a los pies del Tragoncillo (1.559 m), Cruz
del Timón ( debemos buscar la cruz natural esculpida en piedra
por la erosión) y Casa de Heredia. Poco después de pasar
por esta última encontraremos un hito que nos señala el
camino hacia Góntar o hacia Pedro Andrés. A la derecha
iniciaremos un precioso recorrido por un bosque húmedo en el
que es muy fácil encontrarse, si caminamos en noviembre, algún
ejemplar de ese manjar tan apreciado llamado "“guíscano”".
Al final del llano estaremos muy pendientes de encauzar la bajada por
el barranco; y descenciendo por él llegaremos a lo alto de unas
enormes rocas desde donde divisaremos El Calar de Las Pilillas, Cabeza
la Mora y su Calar, El Mentiras y Peña Palomera, Yelmo, Calar
de Cobos y todo el Valle del Segura en su más puro estado entre
otros.
A continuación debemos andar con cuidado pues nos acercamos
a Los Malos Pasos, y si no
es difícil bajar, si en conveniente en algún momento emplear
la técnica del destrepe ( bajar de espaldas), aunque como digo,
solo por precaución. El almuerzo en Casa Pedro merece vencer
el vértigo. Antes, habremos pasado por El Torcal. Esta ruta también
se puede hacer en bicicleta de montaña, y hasta las rocas que
dan vistas a la atalaya de Góntar, a caballo o en coche todo
terreno, dejándonos estos dos arriba para regresar tras la visita
(la subida, una hora).
En Góntar la atalaya está derruida pero se aprecia claramente
su configuración. Además podemos visitar un poblado ibérico
junto al cementerio de la aldea.
Góntar